jueves, 16 de mayo de 2013


EL ESPACIO PÚBLICO Y EL AMBULANTAJE

Los vendedores ambulantes no solo representan el gran porcentaje de trabajo informal colombiano si no la realidad propia de un país que ha ido perdiendo el rumbo hacia el desarrollo, estos han venido formando parte importante del comercio en las calles, en gran  porcentaje  se observan en las vías públicas ya que económicamente es su mejor opción,  pues sin lugar a dudas la interacción con el usuario es esencial en la facilitación del acceso del producto por parte del consumidor  adquiriéndolo así de una forma más económica y módica , ahora bien  para el desarrollo del presente trabajo nos hemos enfocado en el análisis exhaustivo mediante unas minuciosas entrevista.
Platicando con el señor vendedor ambulante Álvaro José Ramírez, el nos expone de una situación que podríamos denominar como difícil, pues el papel que han jugado todo tipo de personas que afectan no solo al consumidor, sino a los circundantes, han hecho que los venderos, tengan una mala fama, pues estos individuos se disfrazan de vendedores que cuyo objetivo es solo el hurto, y por lo tanto se han generalizado más aún con la ayuda de los medios masivos.
No podemos olvidar que estos comerciantes que forman parte de una vida cotidiana satisfacen las necesidades y contribuyen a una economía informal. Es decir, todos los trabajadores rurales como urbanos que gozan de un salario constante y suficiente, así como todos los trabajadores a cuenta propia excepto los técnicos y los profesionales forman parte de la economía formal.
“En Ibagué específicamente la plaza de la veintiuna, el espacio público se debe respetar”, así se refiere el entrevistado; el funcionario Diego Alejandro Bermúdez, nos explica que el fin de su trabajo es contribuir a la circulación libremente en calles, veredas, plazas y transporte público.  Por lo tanto para él no es propio el bloqueo del espacio de todo orden en las vías para así realizar la construcción de  una nueva cultura que garantice a la sociedad  una buena convivencia ciudadana.
El espacio público  generalmente se ocupa en lo socio-cultural. Esto se refiere a un lugar de relación y de identificación en contacto entre la gente,  a veces de expresión oral y verbal con la ciudadanía. Dicha ocupación independiente o en compañías que se ejercen en la ciudad desarrollan distintos comportamientos de la gente cautivando  a los consumidores  y el personal del espacio público, ya que involucra los derechos como lo planteaba  el funcionario entrevistado “derechos como tenemos todos, primero derecho a la igualdad, derecho al respeto, a una convivencia sana y derecho al trabajo” pero sin embargo  como vendedor ambulante tiene que acatar normas para el beneficio de la ciudadanía luego que muchos de estos comerciantes  no cumplen e invaden el espacio peatonal obstruyendo las vías públicas que ocasiona muchas veces conflictos entre la sociedad.
Conocimos también a través de esta dinámica de las entrevistas  el señor  Jaime Ortiz;  cuyo caso nos pareció peculiar y sobresaliente. Él es un campesino que vivía de la siembra en una pequeña parcela del Tolima, ya que  por la presión de las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC) tuvieron que desalojar la tierra, viéndose obligado a emigrar a la ciudad. Hoy  en día se encuentra en la calle veintiuna vendiendo artículos para obtener líchigo palabra usual que estos utilizan para llamar al sustento diario que requieren.
Al igual Nubia Méndez una de las tantas mujeres que no se le ha presentado la oportunidad  de trabajar en un establecimiento o empresa por una discapacidad visual, sometiéndose al acucioso trabajo de vendedora ambulante, sobrellevando largamente jornadas de tiempo, generalmente soportando actividades que sobrepasan las diez horas  y lo único que poseen para protegerse y cuidar de sus puestos son plásticos viejos y deteriorados. Que Cuando llueve les toca extender la jornada para completar el diario y muchas veces correr para resguardar sus productos, pues son asediados por la policía y agentes de la alcaldía.
Al hablar del deterioro de los espacios públicos incluiremos los espacios cerrados y abiertos ya que en ambos existe un libre acceso y son en beneficio de la sociedad. Las megas ciudades y las pequeñas como Ibagué se convierten cada vez más en conjuntos desarticulados, segregados, provistos de dispositivos de cierre a menudo agresivos por los que el transeúnte no puede pasar.
Se argumenta que la recuperación de estos espacios permite que estos sean espacios a menudo mono funcionales, relativamente homogéneos en cuanto a su función y, sobre todo, seguros en la medida en que en ellos quedan eliminados muchos de los riesgos típicos de las plazas y calles abiertas. Estas últimas se convierten cada vez más en una vía de tránsito exclusivamente automovilístico. Al hablar de pérdida o de crisis del espacio público, nos referimos a la crisis de la ciudad moderna como forma histórica ligada a un tipo específico de sociedad, la sociedad industrial del siglo XX.
En la sociedad posindustrial en la que vivimos, la pobreza creciente se considera como un elemento inevitable del paisaje social, el Estado benefactor cede el paso a la iniciativa privada, lo que antes era público ahora ya no lo es en la misma medida: cada vez se presenta como algo disponible no en la medida que se tenga derecho a él sino en la medida en que se pueda comprar y consumir.
La privatización de lo público convierte el acceso a la ciudad, en la capacidad de usarla y disfrutarla, en una posibilidad cada vez más condicionada a la disposición del suficiente poder adquisitivo para consumir la ciudad, dentro de espacios que se definen por ser excluyentes y cerrados.
Una de las mayores causas de la informalidad son la falta de empleo esta crisis abarcada por la ciudad de Ibagué son el reflejo de medidas muy mal encaminadas. Si bien las cifras del departamento administrativo nacional de estadística manifiestan una  disminución del desempleo en la ciudad, habría que hablar de los factores a lo que conllevaron esto, la primera de estas causan son la migración de capital humano a otras ciudades, cuyo principal destino es la capital, la segunda es que la informalidad alcanza el 75% de los ocupados en Colombia, y la tercera y no menos importante es que la creación de empresa en la ciudad es casi nula solo el 5% de empleados formales tienen su propia empresa, son factores importantes para el estudio de la legalidad del ambulantaje, pues porque si bien se viola el derecho de la libre movilidad, las causas en la mayoría de casos lo amerita.
Lastimosamente las políticas públicas del estado y de los municipios se limitan a la persecución del ambulante y no del mal del desempleo; si bien se ofrecen sitios de trabajo no son adecuados desde el punto de vista económico. La solución es clara y fundamental la implementación de políticas que afloren la industria y la socialización y capacitación del empleado. Hay que recordar que el respeto mutuo representa el grado de sociedad de un país y si bien  los vendedores personifican la realidad del país, el estado debe respetar a todo ciudadano y más cuando las condiciones en que se vive son culpa de estos y del mal desarrollo social.




AUTORAS: ANIMERO SERRANO DANIELA ALEXANDRA, CANO MARTÍNEZ LEIDY JOHANA, ORTIZ LAMPREA ANA MARÍAVARGAS VARGAS ASTRID LILIANA

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