martes, 23 de abril de 2013

EDUCACIÓN FILOSOFICA Y EDUCACIÓN SUPERIOR

El problema de la relación entre la educación y la filosofía podría formularse, de manera bastante simplificada y, por decirlo así, polarizada, a partir de dos consideraciones extremas. Habría que ver la educación como un proceso de formación y de acceso al pensamiento y al saber en el sentido clásico en que la filosofía lo ha considerado desde la antigüedad.
La promoción de una educación filosófica es la forma por excelencia de búsqueda de ampliación de la democracia dentro del sistema operativo. Promover una educación filosófica y no una información cuantificada, masiva, separada, beatificada.
La educación tiende a ser una cosa más que la otra, o a organizar una forma de combinación se trata de saber cuáles son las condiciones efectivas para el acceso al conocimiento, 4la EDUCACIÓN es el pasaporte hacia el FUTURO, el mañana pertenece que se preparan para él en el día de hoy
Para platón el problema fundamental de la educación es combatir la ignorancia, 2”todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas” en la educación no podemos evitar (un ritmo, un pensum, etc.)  Pero si hay una cosa que podemos mejorar: pensar nosotros mismos lo que llamamos nuestras materias, impregnarlas de inquietudes y trasmitirles entusiasmo, que es muchas veces lo que menos se trasmite.
La educación comienza con una separación que ya es una división terrible del trabajo.
En el contexto del pensamiento de platón describe un nivel muy alto en el proceso de conocimiento, que sólo puede ser el resultado de una elaboración muy avanzada. Es un no saber, producto de una critica de lo que se creía saber, que no era más que una opinión. Es un gran adelanto llegar a saber que hay algo que no se sabe.
La idea de platón es que la educación efectiva tiene que comenzar por crear una necesidad de saber.
Pensamiento sobre la educación, realidad efectiva de la educación como empresa de calificación de fuerza de trabajo, para un mercado de trabajo calificado, la producción de una fuerza de trabajo calificada en la lógica de la producción de mercancías, mínimo de tiempo, mínimo de costo, máximo de utilidades.
La educación no sea simplemente entrenamiento para una función parcial, sino formación de la capacidad, capacitación en el sentido efectivo, 3la educación es lo que queda después de que uno ha olvidado lo que aprendió en la escuela…
La formación actual no corresponde propiamente a lo que los liberales llamaban la formación de un ciudadano, es decir, de un hombre que puede intervenir, de alguna manera, e incidir conscientemente en el destino de la sociedad en que vive. En realidad, el tipo de persona que se forma es una tuerca que debe ajustar muy bien en alguna parte del engranaje productivo. Eso es lo que se llamaría un “trabajador eficiente”
Una educación filosófica debe poner el acento en la información. Eso significa que la enseñanza de todo lo que nosotros llamamos materias debe tener a darse en forma filosófica, es decir, como pensamiento y no como conjunto de información.
La calidad de la educación superior, es ampliamente aceptada hoy en día, está íntimamente asociada con la práctica de la investigación. Ahora bien, cuando se habla de investigación en este contexto se hace referencia no sólo a hacer investigación, sino también, y por lo menos, a ser capaz de consumir investigación y de utilizarla pertinentemente en la docencia.

1El presente artículo nos invita a reflexionar sobre que tipo de educación y que tipo de sociedad se merece América latina. Desde e l pensamiento crítico contemporáneo Articulo tomado de la revista petrotecnia (UBA) Argentina
2,3 ALBERT EINSTEIN (14 de marzo ALEMANIA 1879 – 18 de abril USA 1955)
4 MALCOM X (19 de mayo de 1925 – 21 de febrero de 1965)


La discusión de la realidad entre  docencia e investigación y de la relación entre la formación para la investigación y la misión investigativa de la educación superior, pasa por la precisión en torno a  la investigación formativa y a la investigación científica en sentido estricto, más ligada la primera al pregrado y a la especialización, y la otra más propia de la maestría y el doctorado y de la materialización de la misión investigativa de la universidad, la primera es una necesidad tanto en universidades profesionalistas como en una universidad investigativa .

1La relación de la universidad con la sociedad es sumamente compleja y hoy los determinantes económicos del marcado impulsan con vigor esas tendencias. Si los jóvenes no adquieren experiencia con el análisis critico, en la percepción de lo que hoy sucede –experiencia que parecería poder dar solo una universidad que sea tal y no la suerte de academia profesional en que se esta convirtiendo entre nosotros corremos el riesgo de perder nuestras reservas la capacidad y la calidad humanas, esenciales para el análisis critico de la realidad. Por eso, deberíamos analizar la posibilidad de que la universidad no sólo deba adaptarse a la sociedad, “responder a la demanda”, como se exige crecientemente, sino que esa realidad preste más atención a lo que se piensa en la universidad.
Tal vez una de las características que mejor define la situación de la universidad actual sea el intento de incorporarla de manera acelerada a la lógica empresarial y comercial que hoy domina todas la esferas del quehacer humano. Se instala con fuerza avasalladora la idea de que, para justificar su existencia, la universidad debe exhibir resultados mensurables y comercializables. De allí que se  apliquen a la ilustración y a sus “productos”, los mismos criterios con los que se juzga la productividad y la eficiencia de la empresas que comercializan bienes, en este caso la educación. Esta lógica empresarial ha conquistado de manera acelerada un territorio que, hasta no hace mucho, estaba ligado a valores culturales y académicos y no a los puramente materiales y comerciales, parecería que no se advierte que resulta imposible que resulta imposible aplicar la lógica de las empresas a un “producto” tan difícil de definir como “un estudiante educativo” o un “conocimiento significativo” por eso cometeríamos un grave error si, como resultado de esas influencias, termináramos transformando nuestras ilustraciones de educación superior en espejo de lo que reclama el mercado, dedicadas a formar sin discutir lo que buscan las empresas o quien utilizara el servicio de la universidad.
Hoy estamos en deuda con nuestra gente joven por que le brindamos un panorama excesivamente limitado de la realidad, tal vez no de la concreta, pero si de la realidad histórica y cultural de la humanidad. Les estamos privando del capital que se ha acumulado a lo largo de la historia al embarcarlos en una formación excesivamente unidimensional como lo que caracteriza a las distintas disciplinas. Además lo hacemos con quienes se ven obligados a tomar una decisión vocacional a edades muy tempranas y desprovistos de los elementos para hacerlo.
En síntesis, creo que aunque el problema de la relación de la universidad con la sociedad sea sumamente complejo, hay que resistirse a las tendencias que ganan hoy espacio impulsadas con vigor por los determinantes económicos del mercado. Es preciso refutar la idea de que la universidad tiene que ser una parte más de ese mercado y que su único destino es aceptar dócilmente sus valores. No solo estrecharemos la aceptación que el mundo se forman los jóvenes sino que nos quedaremos sin  ámbito para analizar críticamente la situación de ese mundo. Si los jóvenes no adquieren experiencia en el análisis critico, en la percepción de lo que hoy sucede –experiencia que parecería poder dar solo una universidad que sea tal y no la suerte de academia profesional en que se esta convirtiendo entre nosotros – corremos el riesgo de perder nuestras reservas la capacidad y calidad humanas, esenciales para el análisis critico de la realidad por eso, deberíamos analizar la posibilidad de que la universidad no solo deba adaptarse a la sociedad, “responder a la demanda”, como se exige crecientemente, sino que esa realidad presta más atención a lo que se piensa en la universidad para ello, es importante que esta continúe siendo el espacio del pensar, donde se privilegien las ideas y su discusión, herramienta esenciales para la evolución social.
La educación pertenece a la esfera del ser y no a la del tener, podremos revertir la tendencia actual que busca convertir a la educación superior en un sector mas del mercado de bienes y servicios. Es evidente que, de continuar evolucionando en esta dirección, a las instituciones que conoceríamos como universidades dejan de cultivar e inculcar los estándares morales e intelectuales necesarios para mantener la cohesión de nuestra sociedad así como las aptitudes imprescindibles para la creación de conocimiento y la transformación de la realidad,
La universidad también cumple la función de entrenar a las personas para hacer cosas concretas, debería privilegiar dotarlas de aquella visión. Eso se logra en el campo de las ideas, que es también muy concreto, que priorice la discusión, en un ámbito que acepte su manifiesto destino contracultural cuando querramos identificar las palancas del cambio social sobre las que se puede operar la universidad, no deberemos mirar muy lejos bastará con volvernos hacia las aulas. El escenario de este cambio posible esta allí, es la mente de nuestros jóvenes.
Nuestras instituciones de educación superior deberían fijarse como misión la de editar una estructura conceptual que permita a los jóvenes ver el mundo, independientemente de que la adquieran empleando herramientas modernas. Hoy nos proponemos formar personas que hacer cosas, para desempeñarse, mejor o peor, en el ámbito de lo práctico. Pero los lanzamos a la vida con escasas herramientas para comprender y analizar críticamente su realidad, tan compleja y velozmente cambiante. Con escasa capacidad de identificar sentidos, etapa imprescindible para modificar la realidad.
Van a una gran escuela para desarrollar el gusto, la discriminación, el coraje y la sobriedad mentales pero, asisten a una gran escuela para conocer a ustedes mismos. El empleo de un programa de computación de una planilla de calculo o de un grafico, se aprenden con cierta facilidad. Desarrollar lo que plantea Cory como la misión de una institución educativa, lleva algo más de interés, dedicación, tiempo y esfuerzo.
Masifica y violenta a los seres humanos sus derechos y principios sociales. No necesitar educación es principalmente no precisar este tipo de enseñanza y aprendizaje. No necesitar educación es evitar el control del pensamiento y los oscuros sarcasmos en la clase. Con ello la destrucción es simbología nacional de la liberación, el fuego que libera la opresión, deseo de libertad que toma posición y fuerza no solo desde el “caos” sino desde la exigencia misma en la voces de los estudiantes la democracia se relaciona con la educación la democracia es difícil de definir en primer lugar la democracia implica la aceptación de un cierto grado de angustia, muy probablemente en la democracia griega se encuentre una de las razones que explican el orden de la ciencia. El hecho de que los griegos no tuvieran un dogma intocable, un gran texto sagrado (el Corán, la biblia, los sermones de buda o cualquier otro) con relación al cual pudieran ser tratados, ya no en términos de verdad o falsedad, sino de herejes u ortodoxos, contribuyo a no limitar su pensamiento.
La democracia también es frágil la libertad no solamente hizo posible la aparición de la ciencia en Grecia, sino también la tragedia. La carencia de un texto sagrado que haga las veces de referente absoluto o de dogma produce angustia, porque cada cual tiene que buscar en qué creer, una guía para su acción o para dedicar su vida. Es muy fácil elogiar la democracia, pero es muy difícil aceptarla en el fondo, porque la democracia es aceptación de la angustia de tener que decidir y pensar por si mismo es más angustioso que creer ciegamente en alguien. También la democracia es modestia en segundo lugar la democracia implica igualmente la modestia de reconocer que la pluralidad de pensamientos, opiniones, convicciones y visiones del mundo es enriquecedora; que la propia visión del mundo no es definitiva ni segura porque la confrontación con otras podría obligarme a cambiarla o enriquecerla; que la verdad no es la que yo propongo sino la que resulta del debate, del conflicto; que el pluralismo no hay que aceptarlo resignadamente sino como resultado de reconocer el hecho de que los hombres, para mi desgracia, no marchan al unísono como los relojes; que la existencia de diferentes puntos de vista, partidos o convicciones, debe llevar la aceptación del pluralismo con alegría, con la esperanza de que la confrontación de opiniones mejorará nuestros puntos de vista. En este sentido la democracia es modestia, disposición a cambiar, disposición a la reflexión autocritica, disposición a oír al otro seriamente. El tercer lugar, la democracia implica igualmente la exigencia del respeto. Respeto no quiere decir lo que cierta ideología libertad imagina: dejar que todo el mundo piense lo que le venga en gana y hacer uno propio. Este tipo de respeto conduce a un mosaico de microdogmatismos, en el que cada cual tiene un punto de vista y respeta el ajeno con tal de que no se metan con el suyo.

  
LEYDI ROCIÓ GÓMEZ VARÓN 

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