EDUCACIÓN FILOSOFICA Y
EDUCACIÓN SUPERIOR
El problema de la relación entre
la educación y la filosofía podría formularse, de manera bastante simplificada
y, por decirlo así, polarizada, a partir de dos consideraciones extremas.
Habría que ver la educación como un proceso de formación y de acceso al
pensamiento y al saber en el sentido clásico en que la filosofía lo ha
considerado desde la antigüedad.
La promoción de una educación
filosófica es la forma por excelencia de búsqueda de ampliación de la
democracia dentro del sistema operativo. Promover una educación filosófica y no
una información cuantificada, masiva, separada, beatificada.
La educación tiende a ser una
cosa más que la otra, o a organizar una forma de combinación se trata de saber
cuáles son las condiciones efectivas para el acceso al conocimiento, 4la
EDUCACIÓN es el pasaporte hacia el FUTURO, el mañana pertenece que se preparan
para él en el día de hoy
Para platón el problema
fundamental de la educación es combatir la ignorancia, 2”todos somos
muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas” en la
educación no podemos evitar (un ritmo, un pensum, etc.) Pero si hay una cosa que podemos mejorar:
pensar nosotros mismos lo que llamamos nuestras materias, impregnarlas de
inquietudes y trasmitirles entusiasmo, que es muchas veces lo que menos se
trasmite.
La educación comienza con una
separación que ya es una división terrible del trabajo.
En el contexto del pensamiento de
platón describe un nivel muy alto en el proceso de conocimiento, que sólo puede
ser el resultado de una elaboración muy avanzada. Es un no saber, producto de
una critica de lo que se creía saber, que no era más que una opinión. Es un
gran adelanto llegar a saber que hay algo que no se sabe.
La idea de platón es que la
educación efectiva tiene que comenzar por crear una necesidad de saber.
Pensamiento sobre la educación,
realidad efectiva de la educación como empresa de calificación de fuerza de
trabajo, para un mercado de trabajo calificado, la producción de una fuerza de
trabajo calificada en la lógica de la producción de mercancías, mínimo de
tiempo, mínimo de costo, máximo de utilidades.
La educación no sea simplemente
entrenamiento para una función parcial, sino formación de la capacidad, capacitación
en el sentido efectivo, 3la educación es lo que queda después de que
uno ha olvidado lo que aprendió en la escuela…
La formación actual no
corresponde propiamente a lo que los liberales llamaban la formación de un
ciudadano, es decir, de un hombre que puede intervenir, de alguna manera, e incidir
conscientemente en el destino de la sociedad en que vive. En realidad, el tipo
de persona que se forma es una tuerca que debe ajustar muy bien en alguna parte
del engranaje productivo. Eso es lo que se llamaría un “trabajador eficiente”
Una educación filosófica debe
poner el acento en la información. Eso significa que la enseñanza de todo lo
que nosotros llamamos materias debe tener a darse en forma filosófica, es
decir, como pensamiento y no como conjunto de información.
La calidad de la educación superior,
es ampliamente aceptada hoy en día, está íntimamente asociada con la práctica
de la investigación. Ahora bien, cuando se habla de investigación en este
contexto se hace referencia no sólo a hacer investigación, sino también, y por
lo menos, a ser capaz de consumir investigación y de utilizarla pertinentemente
en la docencia.
1La relación de la universidad con
la sociedad es sumamente compleja y hoy los determinantes económicos del
marcado impulsan con vigor esas tendencias. Si los jóvenes no adquieren
experiencia con el análisis critico, en la percepción de lo que hoy sucede –experiencia
que parecería poder dar solo una universidad que sea tal y no la suerte de
academia profesional en que se esta convirtiendo entre nosotros corremos el
riesgo de perder nuestras reservas la capacidad y la calidad humanas,
esenciales para el análisis critico de la realidad. Por eso, deberíamos
analizar la posibilidad de que la universidad no sólo deba adaptarse a la
sociedad, “responder a la demanda”, como se exige crecientemente, sino que esa
realidad preste más atención a lo que se piensa en la universidad.
Tal vez una de las
características que mejor define la situación de la universidad actual sea el
intento de incorporarla de manera acelerada a la lógica empresarial y comercial
que hoy domina todas la esferas del quehacer humano. Se instala con fuerza
avasalladora la idea de que, para justificar su existencia, la universidad debe
exhibir resultados mensurables y comercializables. De allí que se apliquen a la ilustración y a sus
“productos”, los mismos criterios con los que se juzga la productividad y la
eficiencia de la empresas que comercializan bienes, en este caso la educación.
Esta lógica empresarial ha conquistado de manera acelerada un territorio que,
hasta no hace mucho, estaba ligado a valores culturales y académicos y no a los
puramente materiales y comerciales, parecería que no se advierte que resulta
imposible que resulta imposible aplicar la lógica de las empresas a un
“producto” tan difícil de definir como “un estudiante educativo” o un
“conocimiento significativo” por eso cometeríamos un grave error si, como
resultado de esas influencias, termináramos transformando nuestras
ilustraciones de educación superior en espejo de lo que reclama el mercado,
dedicadas a formar sin discutir lo que buscan las empresas o quien utilizara el
servicio de la universidad.
Hoy estamos en deuda con nuestra
gente joven por que le brindamos un panorama excesivamente limitado de la
realidad, tal vez no de la concreta, pero si de la realidad histórica y
cultural de la humanidad. Les estamos privando del capital que se ha acumulado
a lo largo de la historia al embarcarlos en una formación excesivamente
unidimensional como lo que caracteriza a las distintas disciplinas. Además lo
hacemos con quienes se ven obligados a tomar una decisión vocacional a edades
muy tempranas y desprovistos de los elementos para hacerlo.
En síntesis, creo que aunque el
problema de la relación de la universidad con la sociedad sea sumamente
complejo, hay que resistirse a las tendencias que ganan hoy espacio impulsadas
con vigor por los determinantes económicos del mercado. Es preciso refutar la
idea de que la universidad tiene que ser una parte más de ese mercado y que su
único destino es aceptar dócilmente sus valores. No solo estrecharemos la
aceptación que el mundo se forman los jóvenes sino que nos quedaremos sin ámbito para analizar críticamente la
situación de ese mundo. Si los jóvenes no adquieren experiencia en el análisis
critico, en la percepción de lo que hoy sucede –experiencia que parecería poder
dar solo una universidad que sea tal y no la suerte de academia profesional en
que se esta convirtiendo entre nosotros – corremos el riesgo de perder nuestras
reservas la capacidad y calidad humanas, esenciales para el análisis critico de
la realidad por eso, deberíamos analizar la posibilidad de que la universidad
no solo deba adaptarse a la sociedad, “responder a la demanda”, como se exige
crecientemente, sino que esa realidad presta más atención a lo que se piensa en
la universidad para ello, es importante que esta continúe siendo el espacio del
pensar, donde se privilegien las ideas y su discusión, herramienta esenciales
para la evolución social.
La educación pertenece a la
esfera del ser y no a la del tener, podremos revertir la tendencia actual que
busca convertir a la educación superior en un sector mas del mercado de bienes
y servicios. Es evidente que, de continuar evolucionando en esta dirección, a
las instituciones que conoceríamos como universidades dejan de cultivar e
inculcar los estándares morales e intelectuales necesarios para mantener la
cohesión de nuestra sociedad así como las aptitudes imprescindibles para la
creación de conocimiento y la transformación de la realidad,
La universidad también cumple la
función de entrenar a las personas para hacer cosas concretas, debería
privilegiar dotarlas de aquella visión. Eso se logra en el campo de las ideas,
que es también muy concreto, que priorice la discusión, en un ámbito que acepte
su manifiesto destino contracultural cuando querramos identificar las palancas
del cambio social sobre las que se puede operar la universidad, no deberemos
mirar muy lejos bastará con volvernos hacia las aulas. El escenario de este
cambio posible esta allí, es la mente de nuestros jóvenes.
Nuestras instituciones de
educación superior deberían fijarse como misión la de editar una estructura
conceptual que permita a los jóvenes ver el mundo, independientemente de que la
adquieran empleando herramientas modernas. Hoy nos proponemos formar personas
que hacer cosas, para desempeñarse, mejor o peor, en el ámbito de lo práctico.
Pero los lanzamos a la vida con escasas herramientas para comprender y analizar
críticamente su realidad, tan compleja y velozmente cambiante. Con escasa
capacidad de identificar sentidos, etapa imprescindible para modificar la
realidad.
Van a una gran escuela para
desarrollar el gusto, la discriminación, el coraje y la sobriedad mentales
pero, asisten a una gran escuela para conocer a ustedes mismos. El empleo de un
programa de computación de una planilla de calculo o de un grafico, se aprenden
con cierta facilidad. Desarrollar lo que plantea Cory como la misión de una
institución educativa, lleva algo más de interés, dedicación, tiempo y
esfuerzo.
Masifica y violenta a los seres
humanos sus derechos y principios sociales. No necesitar educación es
principalmente no precisar este tipo de enseñanza y aprendizaje. No necesitar
educación es evitar el control del pensamiento y los oscuros sarcasmos en la
clase. Con ello la destrucción es simbología nacional de la liberación, el
fuego que libera la opresión, deseo de libertad que toma posición y fuerza no
solo desde el “caos” sino desde la exigencia misma en la voces de los
estudiantes la democracia se relaciona con la educación la democracia es
difícil de definir en primer lugar la democracia implica la aceptación de un
cierto grado de angustia, muy probablemente en la democracia griega se
encuentre una de las razones que explican el orden de la ciencia. El hecho de
que los griegos no tuvieran un dogma intocable, un gran texto sagrado (el
Corán, la biblia, los sermones de buda o cualquier otro) con relación al cual
pudieran ser tratados, ya no en términos de verdad o falsedad, sino de herejes
u ortodoxos, contribuyo a no limitar su pensamiento.
La democracia también es frágil
la libertad no solamente hizo posible la aparición de la ciencia en Grecia,
sino también la tragedia. La carencia de un texto sagrado que haga las veces de
referente absoluto o de dogma produce angustia, porque cada cual tiene que
buscar en qué creer, una guía para su acción o para dedicar su vida. Es muy
fácil elogiar la democracia, pero es muy difícil aceptarla en el fondo, porque la
democracia es aceptación de la angustia de tener que decidir y pensar por si
mismo es más angustioso que creer ciegamente en alguien. También la democracia
es modestia en segundo lugar la democracia implica igualmente la modestia de
reconocer que la pluralidad de pensamientos, opiniones, convicciones y visiones
del mundo es enriquecedora; que la propia visión del mundo no es definitiva ni
segura porque la confrontación con otras podría obligarme a cambiarla o
enriquecerla; que la verdad no es la que yo propongo sino la que resulta del
debate, del conflicto; que el pluralismo no hay que aceptarlo resignadamente
sino como resultado de reconocer el hecho de que los hombres, para mi
desgracia, no marchan al unísono como los relojes; que la existencia de diferentes
puntos de vista, partidos o convicciones, debe llevar la aceptación del
pluralismo con alegría, con la esperanza de que la confrontación de opiniones
mejorará nuestros puntos de vista. En este sentido la democracia es modestia,
disposición a cambiar, disposición a la reflexión autocritica, disposición a
oír al otro seriamente. El tercer lugar, la democracia implica igualmente la
exigencia del respeto. Respeto no quiere decir lo que cierta ideología libertad
imagina: dejar que todo el mundo piense lo que le venga en gana y hacer uno
propio. Este tipo de respeto conduce a un mosaico de microdogmatismos, en el
que cada cual tiene un punto de vista y respeta el ajeno con tal de que no se
metan con el suyo.
LEYDI ROCIÓ GÓMEZ VARÓN
No hay comentarios:
Publicar un comentario